El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, se pronunció sobre la intoxicación masiva ocurrida durante una fiesta de XV años en la comunidad de Valtierrilla, Salamanca, donde varias personas perdieron la vida tras consumir presuntamente tequila adulterado.
El representante de la Iglesia católica manifestó su preocupación por las consecuencias que dejó el hecho y por el impacto que ha tenido entre las familias de las víctimas.
Señaló que situaciones de este tipo reflejan los riesgos asociados a la distribución y comercialización de bebidas alcohólicas cuya procedencia o contenido no cumplen con las condiciones de seguridad necesarias.
Díaz Díaz remarcó que la prioridad debe ser proteger la vida de las personas y garantizar que los productos que llegan a los consumidores no representen una amenaza.
También consideró indispensable que las autoridades revisen toda la cadena de distribución para identificar dónde pudo haberse originado la alteración del producto.

